2pxLas Flores


 

Vísperas del  conflicto
El período de convulsión social que el país experimentó desde mediados de la decada del 70 y el conflicto armado en los años ochenta hasta la culminación con los Acuerdos de Paz en el año19 92  cambió para siempre la forma de vida de todos los habitantes de San José Las Flores. Los eventos que cambiaron la vida de la población del municipio y todos sus cantones y caseríos se fueron dando de una manera que muchos de los pobladores no llegaron  a entender. A nivel nacional había tomado fuerza el grupo paramilitar de ORDEN y eran ellos quienes controlaban a las personas que asistían a reuniones, vigilaban también a quienes escuchaban las homilías de Monseñor Romero. Quienes tuvieran alguna Biblia eran considerados sospechosos de ser subversivos, que era el calificativo que se les daba El proceso organizativo en la zona de Las Flores inició cuando personas ajenas al municipio comenzaron a visitar la zona con la intensión de organizar a los habitantes de la región para formar parte del nuevo movimiento social o revolucionario que vendría a luchar por mejorar las condiciones de vida de todos los salvadoreños. Glorieta
Glorieta en el cantón Las Limas, 2009

Llegaron personas de la Universidad de El Salvador y también religiosos que predicaban el evangelio bajo la luz de la Teología de la Liberación, movimiento que estaba teniendo mucho auge en países suramericanos, especialmente en Brasil y en Centroamérica  en Nicaragua.Estos religiosos llevaban una nueva interpretación del evangelio explicando que la pobreza en la que se vivía no era por voluntad de Dios como siempre se había predicado sino resultado de la injusta distribución de los bienes.El religioso que dirigía la parroquia del pueblo era conservador y no motivó a sus feligreses a que siguieran la nueva línea predicada por los nuevos visitantes, sin embargo, varios campesinos y campesinas se interesaron por esa nueva forma de leer el evangelio; le dieron vida y esto contribuyó al proceso organizativo. En el publo la gran mayoría de pobladores no se incorporaron a ninguna de estas organizaciones y optaron por mantenerse fuera de tal proposición. El pueblo era conservador casi en su totalidad, sin embargo, en Las Limas, Aldea Vieja, El Tamarindo y La Hacienda,  mucha población optó por incorporarse al movimiento.

Todo esto contribuyó a cambiar la rutina de vida de  los habitantes. En varios cantones y caseríos aledaños a San José Las Flores, grupos de personas se reunían clandestinamente, y a la gente que no lo hacía, esa situación le generaba alguna zozobra. Se había creado un ambiente de incertidumbre y había temor. Mientras tanto la Guardia Nacional con sede en el pueblo hacía sus vigilancias con la intención de descubrir a las personas que se reunían. También en los cantones estaban los de ORDEN, organización paramilitar conformada por hombres campesinos quienes tenían la obligación de controlar y vigilar en los cantones a sus vecinos e informar a la Guardia Nacional sobre las personas que se reunían o eran consideradas sospechosas de pertenecer a las recientes organizaciones consideradas comunistas. Se vivió durante ese período toda una convulsión emocional fuerte. Muchas personas es ese momento descalificaban la organización por que se le juzgaba de ser la causante del rompimiento de la “tranquilidad y armonía que se vivía”, mucha población no lograba visualizar en este proceso la necesidad de organizarse, no comprendían ni lograban ver en este nuevo planteamiento sobre la vida la alternativa a sus condiciones de existencia que siempre habían sido precarias. La gran mayoría de la población vivía la pobreza con resignación y nunca se cuestionaban el origen de la misma.   A partir de esas situaciones  la vida de la población cambió y nació poco a poco el temor y la incertidumbre que se apoderaron de la zona, para reemplazar el estilo de vida que se tenía. La gente mayor comentaba que ya no se podía vivir tranquilo. Los niños y niñas  poco a poco fueron abandonando las tardes de juegos por que tenían que irse a refugiar a sus casas.  Muchas personas también optaron por irse a dormir  fuera de las suyas y buscaban el monte para hacerlo.
La gente que había quedado en Las Limas se iba a dormir a Las Flores, en la iglesia o donde algún pariente o amigo que se tenía en el pueblo. La persecución a los sospechosos de pertenecer a alguna organización como la UTC (Unión de Trabajadores del Campo) pasaron a tener una vida más dura pues ya no podían cultivar la tierra y vivían escondiéndose hasta de sus mismos vecinos. En esa etapa de la historia se dieron masacres de gente inocente.

Fotos FlechaRoja

El 30 de julio de 1980  se dió en Las Limas una de ellas, en donde murieron 13 personas. Antes y después de esa fecha también hubo asesinatos, la mayoría cometidos por los cuerpos paramilitares. Durante ese período murió gente que no estaba organizada también. La poca gente que había quedado en la Aldea Vieja y El Tamarindo también buscaba donde albergarse por las noches, pero los que podían  poco a poco fueron abandonando sus lugares de origen.
Guerrillerito

El éxodo

Vivir en los cantones y caseríos de Las Flores fue imposible, y las personas que contaron con la ayuda de alguien en otra zona  del país tuvo que abandonar su lugar  de origen  que tanto amaba. Ese desprendimiento fue desgarrador, mujeres, niños, niñas y ancianos fueron abandonando sus casas dejando las pocas pertenencias con las que se contaban. La carretera hacia Chalatenango estaba en malísimas condiciones y no había transporte,  y bajo el sol, caminando por las noches, buscando muchas veces veredas o caminos, la gente caminaba con la esperanza de encontrar un lugar donde refugiarse. Durante ese trayecto murieron algunas personas, sobre todo ancianos y ancianas a quienes sus fuerzas físicas y emocionales no les alcanzó para llegar a su destino. Muchas de éstas personas que abandonamos nuestros lugares de origen  pasamos a formar parte de los  cinturones de pobreza de las ciudades, contribuyeron también a acrecentar las zonas marginales en San Salvador y a pagar las consecuencias que esa situación acarrea. Otros y otras se fueron a otras zonas rurales del país a comenzar una nueva vida y a sufrir marginación, discriminación, aislamiento y cargar con el estigma de “ser chalatecos guerrilleros”. Esto conllevó a una situación muy dura, sobre todo para la gente mayor que se había pasado la vida trabajando para poder tener lo necesario para vivir y dejar todo para comenzar de la nada, todo esto fue muy difícil. Las secuelas psicológicas de esta experiencia es algo que ha acompañado siempre a la gente que salió de sus lugares. En muchas personas existía la esperanza de algún día poder volver a sus casas. Hubo también muy pocas familias que sus condiciones económicas les permitieron sin mayores dificultades comprar casas en las ciudades.


Guerra
Guardia Nacional  y ORDEN
La principal autoridad en el pueblo había siempre sido la Guardia Nacional, y por muchos años había jugado un papel intimidante en la vida de la población. Las actividades principales de tal cuerpo de "seguridad" estaban prácticamente limitadas a perseguir pobladores que elaboraban licor ilegal y a capturar borrachos que hacían desórdenes y que asesinaban o herían a alguien en las fiestas patronales, o por disputas de cualquier índole. Cuando a nivel nacional desde el poder estatal se levantó la voz de alarma, la Guardia Nacional inició su trabajo de vigilancia y acoso hacia aquellas personas que consideraban sospechosas de pertenecer a la UTC (Unión de Trabajadores del Campo. Para entonces ya habían formado la organización paramilitar de ORDEN,  cuyo papel era mantener espionaje de las personas que pudieran estar en desacuerdo con el régimen establecido. Los miembros de esta organización también portaban armas y eran colaboradores que mantenían a la Guardia Nacional informada de todo el quehacer de la población de su jurisdicción. Usualmente habían miembros de ORDEN en cada cantón o caserío. Estos elementos paramilitares se convirtieron en la fuente principal de información para el ejército y la Guardia y obviamente cómplices y hechores de sus actividades represivas y criminales.