2pxLas Flores


 

Desarrollo de la guerra en el municipio.
El conflicto armado de la década  de los 70s, 80s y 90s tuvo su tibio comenzar con la visita de personas de San Salvador que comenzaron a organizar a los campesinos en cantones tales como Las Limas, La Aldea Vieja y otros caseríos y cantones del municipio.,
Guerrilleros
Estas personas solían reunir a los pobladores para hablarles de un futuro mejor, donde todos podríamos tener mejores oportunidades y más libertad, etc. La mayoría de la población no fue receptiva a los discursos que traían estas personas, pero hubo un porcentaje de amigos y vecinos que tomaron el mensaje en serio y comenzaron a organizarse en la Unión de Trabajadores Campesinos. Dentro de unos cuantos meses muchos de los pobladores de Las Flores y sus cantones periféricos fueron incorporándose a marchas y demás actividades que estaban desafiando al estado de vida tradicional en que todos habíamos crecido.  Amigos y conocidos comenzaron a ver el mundo desde una nueva perspectiva social y política. El gobierno ya había comenzado a reprimir marchas y a perseguir, desaparecer y asesinar miembros de todas las organizaciones que estabam en plena oposición al régimen. Las diversas organizaciones que existían en todo el país ya habían iniciado la lucha armada, y el conflicto ya estaba en pleno apogeo en muchos lugares del país a mediados de 1979. El período de transición entre la época de paz y la iniciación del conflicto fue una experiencia muy amarga para toda la poblaciín de los cantones de Las Flores, el pueblo y todos los demás poblados de Chalatenango y el país en general. Amigos y familiares se volvieron enemigos, y la muerte rondaba en todas partes. Nadie sabía quien era su amigo o enemigo. El caos y la desconfianza reinaba por todas partes. Aquellos que se identificaron plenamente con el movimiento revolucionario, que para entonces ya estaba lidereado for el FMLN comenzaron a ser perseguidos con más intensidad, y tuvieron que abandonar sus casas. Los habitantes del pueblo y sus cantones que no se involucraron o se mantuvieron neutrales tampoco estaban libres del miedo al accionar de ambos bandos, pues no había claridad en que se podía esperar del ejército o la guardia nacional y los paramilitares, conocidos como defensa civil. Los grupos armados de la guerrilla también representaban un riesgo muy grande para aquellos que permanecían neutrales, ya fuera por el riesgo a ser reclutados o  por el peligro de ser considerados colaboradores con las fuerzas del gobierno.

Protestas

Mucha gente inocente murió asesinada por ambos bandos. A inicios de 1980, muchos de los pobladores del pueblo y sus cantones tuvimos que abondonar nuestros lugares de origen. Continuar viviendo en nuestros cantones era demasiado arriesgado. Ya no era posible cultivar la tierra pues era demasiado inseguro y no existía la forma de obtener dinero para comprar fertilizantes y demás insumos básicos para la producción agricola y ganadera Las rutas de comunicación por carretera hacia la cabecera departamental ya estaban bloqueadas por el movimiento guerrillero, y obtener alimentos o cualquier otro producto básico era casi imposible. La escacez de alimentos y el riesgo de ser asesinados eran una constante amenaza todos los días.  Todas las actividades tradicionales, tales como ir a misa, asistir a la escuela y visitar amigos y familiares en caseríos y cantones aledaños ya no era posible. Salir del cantón o del caserío a cualquier otro lugar era arriesgado y se prestaba a malas interpretaciones por parte de aquellos que estaban vigilando el movimiento de la población.  Los pobladores de todos los cantones, caseríos y del mismo pueblo comenzamos a tomar medidas desesperadas para subsistir. Muchos comenzamos a abandonar nuestras casas por la noche, para irnos a dormir en grupos en las casas que se consideraban más seguras o también a dormir en los matorrales cercanos a las casas. Cuando la situación ya era imposible de sostener por la falta de alimentos y por las constantes amenazas del accionar de ambos bandos, muchos comenzamos a abandonar nuestros hogares. La mayoría de habitantes tuvimos que abandonar lo poco que teníamos, y nos fuimos a vivir a lugares donde teníamos algún conocido, familiar o amigos. Muchos de los pobladores de Las Flores nos fuimos a vivir a San Salvador, en ciudades tales como Soyapango, Mejicanos, Apopa y otras. Fuerzas
Fuerzas de la guerrilla.

Otros floreños emigraron a otros paises, y algunos a otros departamentos donde el conflicto no se había desarrollado con tanta fuerza. El proceso de emigración se extendió practicamente por más de dos años. Los primeros en abandonar la zona lo hicimos a comienzos de 1980, y los últimos hasta finales de 1982. Muchos otros fueron asesinados en ese período, tanto por las fuerzas gubernamentales como por grupos de la guerrilla. El pueblo  fue abandonado por su población original a finales de 1982, cuando vivir en él ya no era posible. Para evacuar el pueblo hubo que caminar diesiseis kilómetros para llegar a la ciudad de Chalatenango. Durante ese trayecto murieron algunos ancianos y ancianas que vencidos por la edad y las duras condiciones del viaje no pudieron llegar.

Quedaron atrás los animales domésticos y lo poco con que contábamos. Nadie habla del sufrimiento que pasaron los animales que poseíamos, pero es importante mencionar que ellos también fueron victimas del conflicto. Los perros, caballos, vacas y demás animales que quedaron abandonados probablemente murieron de hambre. Para todos nosotros fue muy triste dejar todos esos animales que habían sido parte de nuestros hogares, pero no tuvimos otra alternativa, pues apenas pudimos salvar nuestras vidas los que tuvimos la suerte de lograrlo.