2pxLas Flores


 

Instituto
Estudiantes del Instituto San José Las Flores.Estudiantes

Educación de la población
La población de San José Las Flores, especialmente los habitantes de los cantones, contaba con muy poca tradición educativa. Debido al carácter rural, basado en un sistema de agricultura rudimentario, la educación o aspiraciones educativas eran muy limitadas. En su mayoría, la población había asistido dos o tres años a la escuela. El factor económico tenía mucha relevancia en este aspecto y la otra situación era la poca importancia que se le daba a la formación académica, ya que la gran mayoría de la población adulta de esos años eran analfabeta. El pueblo solamente ofrecía educación básica, de primero a noveno grado, pero el reto más grande era caminar hasta el pueblo y mantenerse asistiendo a la escuela hasta finalizar. Los padres de familia no tenían la habilidad de ver mas allá de un futuro para sus hijos varones cultivando la tierra o sus hijas criando  los hijos después de haberse casado con la mejor opción posible en el cantón. La educación era vista como algo para los de la ciudad y para los más persistentes de los cantones. Los habitantes del pueblo sin embargo tenían la suerte y la posibilidad de terminar por lo menos el noveno grado, pues además de vivir muy cerca de la escuela, muchos de ellos habían recibido un poco más de educacián, y podían ver los beneficios más claramente. La mayor parte de estudiantes de los cantones y caseríos teníamos que dar grandes caminatas para poder llegar al pueblo. Además, los niños y las niñas teníamos que cumplir con tareas hogareñas y de agricultura al mismo tiempo que asistíamos a clases.
Entre las profesiones que algunos del pueblo y sus cantones aspiraban a realizar era la de profesor, por ser algo con lo que todo mundo estaba más familiarizado.

Escuela

Había muy poca gente que tenía oficios que no estuvieran relacionados con la agricultura. Generalmente habían unos cuantos habitantes que habían aprendido por su propia cuenta a construir casas de adobe, y a elaborar las tejas y ladrillos de arcilla para tales obras. En el pueblo no existía ningún centro educativo que promoviera el desarrollo del individuo, con la excepción de la escuela pública. Durante esos años

los profesionales en el pueblo eran muy pocos, y prácticamente provenían de unas pocas familias. Había jóvenes en los cantones y caseríos de sus alrededores que vivían con el deseo de estudiar pero no les era posible por las condiciones económicas o por el poco interés a la formación académica por parte de sus padres.

Visión del Mundo
Los pobladores de Las Flores no parecían tener una visión más allá del pueblo. Las noticias sobre acontecimientos alrededor del mundo generalmente no tenían un impacto tan radical en el pueblo, hasta que se inicio el conflicto armado ahi por 1979. La fuente primaria de noticias era la radio, y en las pocas casas privilegiadas que tenían televisión, también esa era una fuente de contacto con el exterior. Sin embargo, a finales de la década del 70, algunas gentes comenzaron a emigrar a países como Estados Unidos, y esas personas comenzaron a visualizar un mundo totalmente diferente al que muchos conocíamos. Las aspiraciones de muchos de los cantones y del pueblo estaban mas que todo relacionadas a lo que se podía lograr al irse para San Salvador, o por lo menos para la ciudad de Chalatenango.

Instittuto
Instalaciones del Instituto San José Las Flores, después del conflicto. Antes del conflicto no existía este plantel educativo.

Prácticamente la visión era corta, era el ir viviendo el día a día sin más preocupaciones que ir saliendo adelante con las actividades propias de cada familia. Un factor que influía de manera importante en cuánto a la interpretación de los hechos de la vida del pueblo y sus alrededores era  que la gran mayoría de personas adultas era practicamente analfabeta y eso  influía en las aspiraciones de ver un futuro diferente para las nuevas generaciones del pueblo. Las familias influyentes eran pocas y eran también  las que ocupaban los cargos públicos como alcaldes, jueces, y también eran los que tenían la posibilidad de estudiar. Algunos de los hijos e hijas de esas familias eran profesionales, aunque también en los cantones había padres y madres de familia que aspiraban a que sus hijos tuvieran una vida diferente, y con enormes sacrificios se proyectaban a que sus hijos tuvieran más preparación académica, y no se quedaran cultivando la tierra para siempre.
Cabe destacar que en aquellos años, aún en medio de las duras condiciones de vida de la población, había un resurgimiento de jóvenes adolescentes que daban muestras de talentos destacables en varias ramas del conocimiento. Jóvenes que escribían, que tocaban algín instrumento musical, que armaban sus propios juguetes, etc. Todo eso era muestra de que las nuevas generaciones de los años sesenta y setenta estaban desarrollando nuevas habilidades, y la creatividad comenzaba a surgir con más notariedad. Todo eso hacía pensar que en estas generaciones se perfilaba un futuro diferente.