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Como era un hogar típico de caserío o cantón.
El hogar tipico de los cantones de Las Flores era un hogar con caracteristicas particulares. En primer lugar, la mayoría no teníamos servicio eléctrico. La casa generalmente estaba construida de adobe o bahareque, tejas y madera, y por lo común estaba compuesta de una habitación grande y una adjunta que servia para oficios de la cocina. Las casas de familias grandes solian tener dos habitaciones donde se distribuían sus miembros para dormir. El piso de las casas por lo general era de lodo, y algunas tenían ladrillos rústicos..

Adobes
Haciendo adobes.

Las camas donde dormíamos por lo general eran elaboradas de madera y la parte donde se dormía estaba hecha en forma de red de pita; y como colchón se utilizaban petates, los cuales son elaborados de fibras de la planta de palma o palma de petate. El otro tipo de cama que se utilizaba también estaba hecho de madera, y le llamábamos tijera. Esta se podía doblar en forma de tijeras pues era hecha de una lona fuerte que servía de colchón. Esta era muy popular porque durante el día se podía doblar y usar el espacio para otras actividades. También  alguna gente optaba por dormir en hamacas de pita, cáñamo o de tela.

Batea
La batea tiene varios usos.

La cocina poseía instrumentos muy bàsicos. Para cocinar se construían unas dos hornillas  que se instalaban en una base de lodo muy firme, a la cual  se le llamaba poyetòn, y se le contruìan huecos en el centro que servìa para guardar tuzas, olotes o leña. En una de las hornillas se instalaba un comal para hacer las tortillas y en la otra se cocinaba el resto de alimentos en ollas de barro o de metal.  

Para lavar los trastos y los alimentos generalmente  mucha gente guardaba el agua en cántaros de barro o de plástico, ollas u otro tipo de contenedores plàsticos que se adquirían en el pueblo.

La gran mayoría de casas no tenían letrinas, y las necesidades biològicas se hacían al aire libre en los espacios adyacentes a las casas. No habìa ningùn tipo de control sanitario. Era común que todas las familias tuvieran cerdos, gallinas y patos caminando por todas partes en la casa o en sus alrededores.

Las condiciones higiénicas eran muy precarias, y los niños y adultos padecíamos frecuentemente de enfermedades estomacales o de la piel, debido a las condiciones anti-higiènicas en que vivìamos. Los humanos y los animales domésticos compartíamos los mismos espacios y el encuentro accidental con los desechos de los animales era la norma. En el invierno el ambiente era más sucio y peligroso pues abundaba el lodo y la humedad, y estos, junto a nuestras pràcticas insalubres eran buenas fuentes de enfermedades bacteriales. En el invierno los niños padecìamos mucho de diarrea y la mayoria nos enfermábamos con lombrices en el estòmago, lo cual algunas veces causaba la muerte si no se trataban a tiempo. La medicina para las lombrices era el Lombrisaca, y era muy efectiva para sacar a tales bichos de la panza.

Para bañarnos generalmente nos ibamos al río más cercano o a pozos aledaños. Para lavar la ropa también se iba al río o a los pozos. A mediados y finales de los sesenta, en algunos lugares como Los Urbina, El Palo Verde, La Lagunita y Las Limas, entre otros, fueron construidos  chorros públicos de agua potable por organizaciones humanitarias internacionales y nacionales.

 Los hogares  del pueblo y los cantones consumíamos mucha leña. Esta era el único combustible que utilizabamos para cocinar los alimentos. Por suerte en el clima tropical no hay problemas de frío y eso ayudaba a salvar un poco la flora de la región.   Cocina
Cocina similar a las que usábamos en Las Flores. 

Debido a la falta de refrigeración para preservar los alimentos, solamente guardabamos aquellos que se podían preservar con sal o que no se desconmponían a la interperie. Por ejemplo, cuando destasaban un cerdo, la carne se ponía a secar al sol o en la cocina; se le ponìa mucha sal para preservarla por varios dias. El queso seco estaba entre los alimentos que se consumían con cierta frecuencia por la facilidad de guardarlo por varios dias. Entre los instrumentos que eran muy valorados en el hogar estaban las lámparas de baterías, bolsas plásticas grandes para protegerse de la lluvia, botas de hule, machetes para cortar leña y sacos de yute o mezcal, entre otros.

El papel del hombre y la mujer estaba bien definido, pero siempre habían situaciones especiales de mujeres solteras o también hombres solteros por opción o por necesidad.  En un hogar tradicional de un hombre y una mujer y sus hijos, el hombre se dedicaba por lo general a las tareas de produccion agricola y abastecimiento del hogar de los bienes de subsistencia de la familia.

El papel de la mujer estaba sobre todo orientado al cuido de los hijos y al mantenimiento de la casa. Por lo general la mujer ejercía todas las labores de la cocina, lavado de ropa, limpieza de la casa, y cuidado  y educación de los niños, entre otras cosas. En ocasiones, también la mujer participaba junto al hombre en tareas como aventar el maicillo, aporrear frijoles, desgranar maíz y transportarlos de la milpa a la casa. En el verano, en lugares como el caserío Los Urbina, la mujer y el hombre tambien participaban en la cosecha de aceitunas. Cuando los àrboles de aceituna tenían el fruto maduro, todos los miembros de la familia participabamos en el proceso de recojer las aceitunas del suelo, llevarlas a la casa en canastos o sacos y ponerlas a secar. Finalmente, cuando las aceitunas ya estabam totalmente secas, se quebraban una a una con una piedra, luego se molìan en la piedra de moler o se machucaban en una piladera para hacer la masa que se ponía a cocinar en un perol grande de metal para hacer el jabón de aceituna, que también es conocido como jabón de cuche. Una vez la masa de aceituna se había cocinado y enfriado, se elaboraban las pelotas de jabón, las cuales se envolvían con tuza de maíz. El jabón era uitilizado para todas las necesidades de limpiaza en el hogar, incluyendo para bañarse.

Horno
Horno similar a los que usábamos para cocinar el pan.

En el hogar se elaboraban muchos de los productos de consumo cotidiano. Por ejemplo, el café que tomabamos generalmente lo hacíamos de granos de café que traíamos de las cortas de cafe, y este se mezclaba con maiz. Ambos se ponían a tostar para luego molerlos hasta pulverizarlos. El café generalmente se cocía en jarrillas de metal o en ollas de barro. Para endulzar el cafe por lo general usabamos dulce de panela, que genealmente comprabamos en la ciudad de chalatenango o en Las Flores, ya que en la zona no se cultivaba la caña de azucar en cantidades suficientes para elaborar dulce.

También era común hacer cuajada, requesón, mantequilla y queso. Esto era más común en aquellos hogares que tenían vacas, pues ellos disponían de la leche para tal efecto, pero también lo hacíamos aquellos que no teníamos ganado, pues en ocaciones se compraba la leche para hacerlo.
Ordenando
Ordeñando

En la casa de la campiña floreña también elaborábamos pan para celebraciones especiales o simplemente porque a la mujer o al hombre de la casa se les antojaba comer pan. El pan que se elaboraba con más frecuencia era el que llamábamos pan de trigo, seguido por quezadillas de harina de maiz con queso,  marquesotes y salpores de harina de maicillo. Todo el pan era cocido en un horno de lodo que se construia para tal propósito. Algunas familias también elaboraban otras variedades de pan para vender.

Memorias de habitantes de Las FloresFlechaRoja
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