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Como vivíamos en las décadas 60/70/80
Los habitantes del municipio de San José Las Flores podrían clasificarse en dos categorías antes del conflicto de la década de los ochenta: Los que vivían en los cantones y los que vivían en el pueblo. Habían características particulares que nos separaban los unos de los otros. Por un lado, muchos de los habitantes del pueblo no trabajan la tierra, y  se dedicaban al comercio  y otras actividades típicas del municipio, como profesores, dueños de tiendas o comerciantes, etc. Sin embargo, no todo mundo en el pueblo podía vivir sin trabajar la tierra. Muchos de los pobladores también cultivaban y sembraban de igual forma que los demás floreños de los cantones. Por otro lado, estábamos los campesinos que vivíamos en todos los cantones que conformaban el municipio, además de las casas esparcidas en los alrededores del pueblo y cantones. Una pequeña parte de la población del pueblo podría decirse que era la élite del municipio pues ellos poseían propiedades y otros bienes que les permitían vivir con más comodidad. Sin embargo es importante aclarar que no habían ricos en el pueblo pues la riqueza de los que vivían mejor, realmente era poca. Algunos de los hijos e hijas de las familias con mejores posibilidades económicas del pueblo tenían la posibilidad de graduarse como profesores y otros tipos de profesionales pues sus padres tenían la capacidad de enviarlos a  San Salvador o a la cabecera departamental para  obtener tal educación.

En las décadas de los sesenta y setenta, entre las familias con más recursos del pueblo estaban las familias Vides y Menjivar. La gran mayoría de la población del municipio vivíamos en una situación de pobreza. No teníamos acceso a un sistema de salud confiable o adecuado, ni tampoco podíamos aspirar a un nivel de vida que nos permitiera mejorar las precarias condiciones en que vivíamos.
El pueblo no contaba con alguna industria que pudiera emplear a sus habitantes en cantidades considerables. Las fuentes de ingreso monetario estaban restringidas a la venta al menudeo de productos agricolas y al empleo esporádico entre los mismos pobladores para tareas de cosntrucción de viviendas u otras actividades tales como transportación de productos y preparación de la milpa. Para la mayoría de campesinos del municipio, la mayor fuente de ingreso de dinero eran los trabajos del verano, cuando  partíamos a las cortas de café y de caña de azúcar en otros departamentos de El Salvador.
Trinquete
Cipotes jugando en el trinquete.

Los niños del municipio no teníamos ni siquiera una fuente de diversión creada por insttituciones gubernamentales nacionales o autoridades locales. El entretenimiento al que podíamos aspirar simplemente era el producto de la creatividad de la gente del caserío, cantón o del mismo pueblo. Como resultado de la falta de lugares de recreación, los adultos, junto a los niños creaban sus propios juegos y aparatos para entretenerse en sus momentos libres, o los domingos, que era el único día de la semana que no se trabajaba. Por ejemplo, en mi caserío, Los Urbina, así como en Las Limas y El Palo Verde, los niños nos entreteníamos de varias formas. Entre las tantas formas de entretenimiento que teníamos, estaban jugar con márboles, trompos, parches de cera de abejas, capiruchos, carreras de carretas de madera, volar piscuchas, fútbol, saltos de obstáculos, trinquetes, perseguir pájaros, varios juegos de cartas o naipe, oir cuentos, pasadas y leyendas de los adultos, y de vez

en cuando peleas entre nosotros mismos. Además, algunos ibamos a pescar a los ríos cercanos, a cortar mangos y a robar frutas y vegetales a nuestros vecinos y a los de otros caseríos y cantones. Las niñas estaban más restringidas en sus formas de entretenimiento debido al machismo e ignorancia en que vivíamos. Pero ellas también se entretenían jugando con pelotas, marboles, bateando pelotas, y juegos que también ellas inventaban.
Trompo
Gráfica de vichos jugando trompo

Los adultos, hombres generalmente, se entretenían jugando naipe, escuchando partidos de fútbol en la radio, escuchando radionovelas mexicanas como Rayo de Plata y Tamacún. Las mujeres adultas generalmente no tenían ningín tipo de entretenimiento. Ellas pasaban la mayor parte del tiempo haciendo tareas del hogar, y les quedaba muy poco tiempo para la diversión.

Para las mujeres de los cantones, quizá el único entretenimiento era ir al pueblo a comprar algunas cosas para el hogar y de vez en cuando ir a misa. Las mujeres pasaban muy ocupadas asistiendo al esposo, limpiando la casa, cocinando o cuidando los hijos, que en muchos hogares eran varios. Los habitantes de Las Flores no se diferenciaban del resto de la población campesina de El Salvador; en su mayoría eran gente muy pobre que sobrevivía de la agricultura y ganadería de subsistencia.
Campesino
El municipio contaba con las instancias básicas de servicio a la comunidad: una escuela de educacación básica, clínica de salud, alcaldía, iglesia, puesto de Guardia Nacional, Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL), Juzgado de paz, y una farmacia privada. En esas décadas de los sesenta y setenta, los pobladores del pueblo, en su mayoría contaban con energía eléctrica y agua potable.
La mayoría de los habitantes de los cantones cubrían sus necesidades de agua en los mantos acuíferos de la zona. Por esos años de los setenta, en algunos cantones se había instalado la energía eléctrica, aunque no todas las personas podían pagar por el servicio para instalarla en sus casas. La gente de esta zona ha sido tipicamente pacífica, con prácticas religiosas bastantes profundas y dedicada a sus tareas agrícolas de subsistencia. En esos años el pueblo y sus alrededores eran lugares relativamente  tranquilos, solamente en ocasiones, el tradicional "chaparro" caldeaba los ánimos de algunos los domingos, o en las fiestas religiosas del pueblo, San José o Corpus Christhi, cuando no era raro saber que alguien había cometido algún hecho de violencia al calor de los tragos.
A nivel nacional durante esas décadas, del sesenta y setenta se estaba fraguando todo un movimiento social que intentaba tomar fuerzas para hacer frente a las medidas económicas que cada vez ahogaban más a las familias pobres salvadoreñas. El país estaba básicamente en manos de unas pocas familias pudientes que conformaban la oligarquía y que manejaban a su antojo a los gobiernos de turno que ellos imponían.

La gran mayoría de personas que habitábamos el pueblo, sus cantones y caseríos teníamos muy poco acceso a la información sobre los hechos que se daban a nivel nacional e internacional. La maoyoría de gente vivíamos el día a día sin preocuparnos mas que por suplir las necesidades básicas de la familia; a esto se le agrega que muy pocas personas contábamos con el aparato de moda de la época: el radio; y quienes lo tenían, generalmente se encargaban de transmitir la información de forma oral al resto de la población.


Dieta alimenticia
La dieta alimenticia de la familia tíipica campesina y del pueblo estaba mayormente comprendida por productos elaborados localmente. Por lo general la población se alimentaba con tortillas, frijoles, arroz, huevos, vegetales, carne de animales domésticos y pescado. La dieta alimenticia estaba bastante sujeta a los cambios cíclicos. Por lo general, en el invierno había más variedad de alimentos debido a la facilidad para producir vegetales y hortalizas. Además en el invierno las tierras del pueblo son propicias para el crecimiento de frutas y vegetales silvestres que son ricos en nutrientes. También se consumía productos lácteos elaborados localmente, además de pescado que se pescaba en los ríos locales y en la Presa Hidroeléctrica 5 de Noviembre. En ocaciones, también se compraban productos como chacalines, cebollas, ajos, harina de trigo, arroz y dulce de panela  en la ciudad de Chalatenango.
Tortillas
En general, la dieta alimenticia de las familias carecía de muchos nutrientes, había desnutrición en las personas que eran más pobres. Hubo niños y niñas que morían por la  carencia de alimentos y sufrían enfermedades como la anemia o la baja de defensas en el organismo, lo cual provocaba que otras enfermedades se albegaran en los débiles cuerpos. Mucho de esto se daba debido a la poca educación, información o formación en los padres y madres sobre como aprovechar los recursos que la tierra daba para obtener al máximo lo poco disponible.

Memorias de habitantes de Las FloresFlechaRoja

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